martes, 19 de agosto de 2008

Cine y cultura

Si no entendemos lo que vemos,
jamás conoceremos al cine

Ruy Alfonso Franco

Lo que más pasa inadvertido —los fines del cine—, lo que menos interesa a los espectadores —el arte—, es lo que vuelve a este medio algo más que un simple “pasar el rato”. Y lo que en apariencia compromete sólo los gustos del individuo, reducidos al género, artista o tiempo disponible para ver filmes, nos lleva a la ineluctable consideración del hecho: si no entendemos lo que vemos, jamás conoceremos al cine.

Pero entenderlo está en chino para muchos y eso hace responsable a la minoría culta.

a) Porque el desconocimiento del lenguaje cinematográfico (su gramática: signos, significados y significantes, símbolos y códigos), impide al individuo comprender la intención oculta en el fondo de la película, pues la estructura del cine responde a una configuración semiótica que debe ser descifrada, de lo contrario el espectador sería manipulado. Y puesto que toda acción social constituye una intención significativa, señala Parsons
[1], eso explica la influencia de las imágenes intencionadas sobre el espectador, que al recibirlas contribuyen a conformar su personalidad. De modo que el cine, como los otros medios, va construyendo las características de su sistema conductual.



Dicha orientación puede surgir por motivos o necesidades diversas, lo que le da energía a la acción (la intención subjetiva de Weber). Significa que los individuos actúan impulsados por motivos o valores, confeccionando un sistema: el sistema cultural, formado por ideas y creencias, por símbolos y patrones de normas o conductas; el sistema de la personalidad, la profundidad de las normas sociales vigentes del grupo; y el sistema social o la estructura social. Los actores (individuos) existen en relación con dicha estructura social, ocupando un status, un papel en función de otros. Su relación será funcional cuando el organismo controle y regule a los individuos a modo de conservación del sistema. Claro que esta funcionalidad puede presentar rupturas o disfunciones (como diría Merton), cuando el comportamiento del individuo choque con las normas vigentes y entonces el propio sistema se encargaría de sancionar al infractor, legal o moralmente a través del sentimiento de culpa o vergüenza, reclamando respeto a los valores sociales estatuídos, tan socorrido en el cine melodramático que actúa como adoctrinamiento: esto es bueno y esto es malo.

Por eso llama la atención la endeble posición de los públicos, empeñados en ver películas como un simple reducto del ocio, cuando “la acción humana”, que es “cultural, puesto que los significados y las intenciones relativas a los actos se constituyen de acuerdo con sistemas simbólicos (incluyendo los códigos que operan en patrones)”
[2], se vuelve un complejo lenguaje de diversas lecturas que conviene estudiar. Más que nada por la intención subjetiva del director de la película, el productor, el guionista, los actores.

Y hablar de lenguaje significa vérnosla con dos rasgos, según nos advierte Saussure: uno psicológico que compete al emisor (director-productor-actor) del mensaje (retroalimentado por el receptor-espectador con su respuesta: sus reacciones frente a la pantalla, la preferencia por un determinado género o estrella, sus fantasías, etc.); y otro psico-físico: la fonación, el acto mismo de “hablar” (la música-palabras-sonidos del emisor en el momento de interpretar y ambientar la historia). El primero responde a la intención subjetiva de los realizadores del film: qué nos dice (el fondo), y el segundo al cómo nos lo dice (la forma). Los dos rasgos son significativos, pues en su conjunto —por la simbología empleada, obligados por la sintaxis necesaria al relatar una historia completa en un par de horas— constituyen el mensaje mismo.

b) Porque la pasividad intelectual frente a una obra que nunca es insignificante por los mensajes que de ésta se desprenden (el discurso), remite a un estado de inconciencia. Situación que se presta por las condiciones parahipnóticas generadas al mirar la película en una necesario aislamiento, provocado por la fijación de la retina sobre una luz intermitente en la pantalla. La sujeción emocional surge al ver vidas parecidas o deseadas a la nuestra, por ver satisfechos nuestros deseos insatisfechos en los personajes que presenciamos, extensión de nuestras aspiraciones.



De modo que el abandono irreflexivo frente a la película, motivado primero por el desconocimiento del lenguaje cinematográfico y segundo, por la creencia —casi a ciegas— de que el cine es otro modo más de diversión y tal vez el mejor medio para evadirse de las “presiones” y “obligaciones externas”, opina Sue, conduce al individuo a poner escasa resistencia ante el film, entregándose al espectáculo sin pensar si la historia es burda. Pero el espectador se convence de que la película es “muy buena” si los artilugios técnicos de la producción sobresalen espectacularmente (Titanic). Comúnmente este tipo de cine es el más criticado por los expertos y, sin embargo preferido por los públicos porque encuentran ahí un lenguaje menos complejo, más accesible que el cine conceptual. Mas tal sencillez no implica un discurso libre de intenciones; antes bien, la renuncia voluntaria de los individuos a discutir cede espacios a los responsables de la obra, quienes la ofrecen “digerida” bajo la idea de darle al espectador todas las “facilidades” para que degusten el producto sin problemas. Esto termina por controlar indirectamente las voluntades indecisas, lerdas o sumisas del colectivo.

En todo caso los parámetros de decisión para un espectador poco preparado, estarían en virtud de la popularidad de la estrella del film, la sencillez de la historia y la reiteración del argumento. Es decir, la aceptación de la cinta dependerá de los estereotipos y estándares mejor planteados. Por lo que un director y guionista “deberán intentar una difícil síntesis de lo estándar y lo original: lo estándar se beneficiará del éxito pasado y lo original será la clave del nuevo éxito, aunque lo conocido implicaría el riesgo de cansar y lo nuevo de no gustar. No por nada el cine busca a la vedette, la estrella que una al estereotipo con lo individual; el mejor seguro de la cultura de masas, y particularmente del cine”
[3]. En tal caso, la formación de estereotipos se producirá en la medida que la cultura personal sea más reducida y el poder crítico sea más limitado; cuando el individuo se conduzca con ideas preconcebidas o prejuiciosas.

c) Porque la alienación inconsciente, el arrobamiento involuntario del espectador ante las seductoras imágenes (más profunda cuando mayor es nuestro desconocimiento del medio), por supuesto, será consecuencia de los dos primeros rasgos, lo que reduce del individuo la posibilidad de una mejor apreciación artística del objeto; pero también atrofiará la sensibilidad cultural, por la indiferencia ante la causa y razón de lo que nos rodea. “No es el arte un fenómeno al que el hombre deba acercarse en actitud superficial, porque no se desprende (cuando es auténtico) de experiencias superficiales. En tanto que expresa al hombre en su realidad más honda y en sus inquietudes más determinantes, la aproximación que reclama ha de ser cuando menos respetuosa. Así, para llegar a la comprensión del arte, se impone necesariamente una formación que lo permita”
[4].


Y es que el arte induce a pensar en función de nuestro acervo para completar un círculo vital: la información favorece la sensibilidad, ésta la apreciación de las artes que a su vez estimulan sentimientos e ideas, generando, a su vez, una mayor sensitividad cultural. En tal virtud, “el arte, lejos de ser un lujo o un juego es uno de los puntos extremos en que el hombre intenta realizarse, por la práctica del pensamiento y de la creación libre que aquel permite”[5]. Aquí el cine (y los demás medios), como fenómeno cultural que es, no está desvinculado a los problemas económicos, políticos y sociales del mundo, sino que es de donde emerge la sustancia que fundamenta al arte. De ahí la imperiosa necesidad de reconsiderar el aprecio en que tengamos al cine, como un simple objeto de diversión o como lo que es en realidad, una manifestación cultural sensible por cuanto significado guarda.

Lo cierto es que no podemos soslayar el efecto que los mass-media ejercen sobre la sociedad, a través de los cuales se trasmiten mensajes con sentido específico. Por lo mismo, Charles y Orozco recomiendan “que los sujetos, individuales y colectivos, tomen distancia de los medios de comunicación y sus mensajes, que les permita ser más reflexivos, críticos y, por tanto, independientes y creativos; esto es, que se les permita recobrar y asumir su papel activo en el proceso de la comunicación”
[6].

Pero para llegar a este estado de gracia, se debe educar primero a la sociedad para la recepción de medios y del arte, sobre todo. En serio.

[1] Parsons Talcott. La sociedad, perspectivas evolutivas y comparativas, Trillas, México, p.15.
[2] Idem, p. 16.
[3] Notas de clase.
[4] Posada V. Pablo Humberto. Apreciación de cine, Alhambra Mexicana, 1984, México, p.36.
[5] Thibault-Laulan Anne-Marie. La imagen en la sociedad contemporánea, 1976, España, p. 21.
[6] Charles Creel Mercedes y Orozco Gómez Guillermo. Educación para la recepción. Hacia una lectura critica de los medios, Trillas, p. 21.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

MUY CIERTO LO QUE COMENTAS, ESTAMOS A MERCED DE LOS MEDIOS DE COMUNICACION QUE ESTAN AL SERVICIO DE INTERESES DESTINADOS A MANTENERNOS SUMIDOS EN LA DESINFORMACION TOTAL, CREO QUE HOY MAS QUE NUNCA PODEMOS PERCIBIR ESTO ADEMAS, SI SUMAMOS LA FALTA DE INTERES DE PARTE DEL GOBIERNO POR LA EDUCACION Y EL DESARROLLO CULTURAL; EN MEDIO DE TODO ESTO ESTA ESA PARTE DE LA SOCIEDAD QUE TRATA DE HACER ALGO, AL MENOS REFLEXIONAR SOBRE EL ASUNTO. EN ESTOS DIAS PASADOS LLENOS DE ESTRENOS DE VERANO CON SUPERHEROES DE TODOS COLORES DONDE LO QUE PREDOMINO FUE EL MENSAJE CLARO LLENO DE EFECTOS ESPECIALES Y EL CLASICO VILLANO, CLARO QUE AQUI INTERVIENE LA MERCADOTECNIA QUE ACOMPAÑA A TODAS ESTAS PRODUCCIONES Y AHORA MAS COMPLEJA, UTILIZANDO RASGOS PROPIOS DE CADA PAIS O REGION. POR OTRO LADO ESTA LA TELEVISION QUE NOS DA PROGRAMAS SIN CONTENIDO QUE SALTA A LA VISTA. DE ESTO ESTAMOS SIENDO EDUCADOS; EN FIN, ELLOS CREEN QUE PASANDO A UNOS GORDITOS PELEANDOSE POR LLEVARSE UN PREMIO SOLO POR BAJAR UNOS KILOS Y SALIR DEL CLOSET ANTE LAS CAMARAS NOS PREOCUPAREMOPS POR NUESTRA SALUD CONJUNTAMENTE CON LA CAMPAÑA DEL IMSS DONDE TE REGAÑAN POR COMER COCHINADAS, YA CON ESO NOS EDUCAN PARA TENER UNA MEJOR SALUD ESTO SI LE AÑADIMOS EL MELODRAMA DE LA PELICULA "MALOS HABITOS" CIERRAN UNA CAMPAÑA SUPER IMPORTANTE PARA EDUCAR A TANTO ANALFABETA QUE ANDA POR AHI EN LAS ESCUELAS DE CARTON, MIENTRAS LAS BOMU QUEMAN GASOLINA PARA, CADA VEZ MAS CARA, PARA DEMOSTRAR QUE "ELLOS" NOS PROTEGEN. SIGUE CON TU LABOR RUY, INYECTALES ESA PERSPECTIVA QUE TIENES PARA QUE LOS ALUMNOS RASQUEN Y VEAN QUE HAY MAS ALLA DE SU NARIZ, QUE SE DEJEN UN RATO DE TANTA TECATE LIGHT Y CHERRY DISCO PARA PENSAR UN POCO. UN ABRAZO.
JULIO

Ruy Alfonso Franco dijo...

Gracias Julio, alienta recibir comentarios como el tuyo.

Y sobre lo que muy bien apuntas, el mejor ejemplo de lo que pueden llegar a ser los mass media, lo vemos claramente ahora durante las olimpiadas: para Televisa y TV Azteca al parecer no hay ningún problema que los atletas mexicanos pierdan miserablemente. Y ahora que hay una medalla de oro, estas televisoras lo festejan como si estuviéramos entre los cinco países con más medallas.

Es evidente que dichos medios mienten, manipulan, desinforman y lo que es peor, lo hacen por intereses comerciales. Hay que vender, ¿no?

El cine industrial tiene ese razgo.

Sigamos en sintonía amigo mío.

Anónimo dijo...

Comprender que el cine es un arte, para muchos resulta ser una tarea difícil, pues acostumbrados a que los medios nos vendan un mundo de “ensueño” donde el malo siempre muere, el bueno vive feliz para siempre y los demás parecen no existir, el cambiar esos parámetros resulta ser aterrador y el ver la realidad en la que nos encontramos es mucho peor…¿Cuánta gente prefiere una mentira por miedo a enterarse lo que ya sabe?
Más que ver al arte como la forma en la cual se dividen varias corrientes como; la pintura, el teatro, la danza, la literatura, la música, el cine entre otros…es preciso comprender que en cualquiera de ellas, lo que se busca es expresar un sentimiento, sin pretender la imitación de algo, simplemente la visión de lo que se percibe…
Los medios se encargan de mantenernos enajenados en un mundo “Hollybudense” donde Brat Pitt y Tom Cruise son dignos de una presea por poner cara de galanes y ser poseedores de cuerpos esculturales.
Weber dice que: “…los individuos actúan impulsados por motivos o valores…” ahora pregunto ¿en cuantas ocasiones no hemos observado a parientes o conocidos indignados, molestos o enamorados del o la protagonista? En muchas he visto reacciones donde desearían entrar a la tele y decirle sus verdades a quien esta del otro lado…es entonces cuando Sausure habla de lo psicológico, que por supuesto va de la mano con el triunfo o fracaso de una película o novela por dar un ejemplo, puesto que generalmente a cada personaje se le atribuye un comportamiento el cual resulta ser familiar para el espectador no faltando quien se identifique y es cuando se da el éxito.
Generalmente acudimos al cine cuando no encontramos nada mas que hacer y buscamos relajarnos, talvez liberarnos del estrés diario y de los problemas cotidianos, buscamos un refugio donde el cerebro busque la neutralidad y no sea capaz de razonar y mucho menos de hacer un analisis, pues consideramos que pensar es cuando trabajamos y por supuesto resulta ser cansado, como lo afirma Sue al decir que es “un medio para evadirse de las presiones y obligaciones externas”.
Hasta ahora he criticado a las películas vulgarmente llamadas “basura”… sin embargo considero que tras cada cosa mala hay algo bueno, prueba de ello una de mis películas favoritas…”Efecto Mariposa”…la trama resulta ser un tanto absurda y enfocada a la tragedia.
Efecto Mariposa en resumen:” trata de un niño que sufre una enfermedad y olvida varios sucesos de la historia, sin embargo con el tiempo los va recuperando y posteriormente descubre que tiene la habilidad de cambiar el pasado y en consecuencia modificar el presente”…el punto es que el protagonista se la vive mostrándonos un sin fin de consecuencias tras un acto determinado…
Pasa por diversos comportamientos: si su forma de ser es “rara”entonses la gente lo humilla pero su nivel intelectual es mayor, si es “sociable” sus calificaciones son pésimas, pero es adorado y conocido por todos…
Esa película no es mas que un análisis a las diferentes conductas del ser humano, y no solo una historia mas donde se cambia el pasado y un nuevo presente sale a la luz y es alterado un suceso, ni tampoco la típica historia de enamorados que al final terminan juntos y felices por siempre. Como dice Parson “Toda acción constituye una intención significativa”.
Si nos diéramos cuenta lo que vemos, entonces sabríamos realmente lo que somos.

Anónimo dijo...

Todo lo que menciona es por la falta de una cultura y de una educación fomentada, no superficial, muchos alumnos piensan que en la escuela se te dará todo, pero eso no es así tienes que tomar tu propia iniciativa y empezar a investigar si quieres informarte, aunque esto es algo raro hoy en día. Menos que muchos lo hagan por que tienen muchas cosas mas importantes que dedicar su tiempo a cosas culturales, aunque para ellos sea mas importante salir a una disco, salir a la calle y realizar sus actividades que son muy llenadoras.
Los medios debes de informar, creo que desinforman y dan a conocer las cosas a medias. México es el ultimo lugar en educación lo dicen, pero no dicen que Cuba es el mejor. Pero bien que critican su forma de gobierno y sus políticas aplicadas pero que les han dado resultado.
Lo cual deberían de ser un promotor de lo cultural, no de lo superficial como es su labor hoy en día.

Ruy Alfonso Franco dijo...

Brenda, has hecho una muy buena reflexión sobre el trasfondo del cine, celebro que mi ensayo te despertara la necesidad de observar esta bell arte.

Creo que tú lo apuntas muy bien cuando dices: "Si nos diéramos cuenta lo que vemos, entonces sabríamos realmente lo que somos", puesto que las artes, el cine, los medios de comunicación, lo que nos rodea, todo, nos revela mucho de nosotros y de nuestra sociedad, lo suficiente para corregir allí donde haya necesidad.

Si la mayoría actuara distinto de como actúa, créeme que este mundo sería realmente maravilloso. El hecho de pisar firme el suelo, de saber dónde estamos y quiénes somos, nos ayudaría muy bien a determinar a hacia dónde queremos ir y qué es lo que queremos ser.

El desarrollo cultural importa aquí para conseguir ese estado de gracia. Por ello se impone saber ver los medios, apreciar las artes y observar con detenimiento lo que nos rodea.

Pensar, entonces, no puede ser tan difícil ni representar "trabajo", ya que gracias a la reflexión puedo mejorar lo que me rodea y hacer de mi entorno un mejor lugar para existir.

Geovanny:

Tienes razón, los medios más comerciales desinforman antes que permitirnos saber. Tú sabes, sus intereses económicos e ideológicos van antes que el bienestar de su audiencia. Por ello deberíamos seguir tu consejo: tenemos que desarrollar más nuestra cultura y hasta volvernos autodidactas, porque en ninguna escuela nos van a enseñar todo.

Eso es responsabilidad personal. En lo que sí somos responsables quienes manejamos un poco más de información que el resto, es en ayudar a los demás a conocer y a entender lo que uno conoce y sabe.

Chicos, un abrazo y felicitaciones por la agudeza que demuestran.